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CURIOSIDADES |
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Respecto a la actividad económica del concejo, el concejo de Ribadesella siempre se caracterizó por mostrarnos a lo largo de la historia una dualidad económica muy significativa: una pesquera y comercial en la capital, y otra ganadera y agrícola en el resto del concejo.
Hoy, sin embargo, la situación ha cambiado considerablemente, destacando sobre todo el sector terciario que se lleva el 57,12% del empleo gracias sobre todo a la actividad turística, siendo el comercio y la hostelería las que ofrecen un mayor número de empleos, presentando un alto grado de equipamiento turístico que le hacen convertirse, junto con el concejo de Llanes, en el lugar preferido por muchas personas para disfrutar de las épocas de descanso.
El sector primario va perdiendo fuerza con el paso del tiempo, ocupando en la actualidad al 16,10% de la población activa, siendo la ganadería la actividad que mayor número de empleos genera. Básicamente se trabaja con el ganado bovino, estando su producción claramente orientada al sector lácteo. El sector pesquero, antiguo soporte de la economía del concejo, también se ha resentido hoy en día, representando actualmente a sólo un 2% del empleo local.
El sector secundario y de la construcción, ocupa el 26,78%, sobresaliendo ese último sector, que ha crecido bastante en estas últimas décadas, coincidiendo con el despegue en toda la región. Otras actividades industriales con representación son las madereras, extractivas de metales y alimentación, aunque éstas últimas en claro proceso regresivo. La mayor parte de esta actividad secundaria se concentra en la villa capital y en la localidad de Llovió. |
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Durante la Edad Media la villa vivía un momento de esplendor gracias a los astilleros que se nutrían de la madera que se hacía bajar por el Sella, y al comercio marítimo, especialmente de la sal (indispensable para la salazón de los pescados). Sin embargo, la actividad más rentable era la captura de los salmones en el Sella, controlada por los “Mareantes”, y las cazas de las ballenas que invernaban en esas aguas. A consecuencia de esto se deriva la Casa de las ballenas que perdura en la villa hasta el siglo XIX.
En el plano político, Ribadesella pasó a ser una plaza muy disputada gracias a sus innumerables fuentes de riqueza y por su estratégica situación geográfica. Es aquí cuando la casa Quiñones se adueña de la villa en tiempos de Juan II, volviéndose a incorporar a la corona en tiempos de los Reyes Católicos que desalojan a la familia Quiñones de sus posesiones.
En el siglo XVI tiene lugar un acontecimiento histórico para la villa como es la llegada del emperador Carlos I de España, a raíz de la cual se festeja el acontecimiento durante dos días seguidos. Es en esta etapa cuando se fortifica el recinto de la ermita de la Guía para defender el puerto de pueblos enemigos. Es una época de relativa tranquilidad en lo referente a la seguridad.
Durante el siglo XVII se intentó crear en Ribadesella el puerto principal de Asturias, además de enlace con Castilla, presentando un proyecto de carretera por Ponga, pero por influencias de Jovellanos, finalmente recayó en el puerto de Gijón que proyectaba la carretera de Pajares para el acceso a Castilla. No por esto se estancó la villa, pues Carlos III donó 100.000 reales para las obras de ensanche y mejora del puerto que serian finalizadas un siglo después. |
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Desde el punto de vista geográfico, Ribadesella se enmarca dentro de una faja estratigráfica que se desarrolla, casi en su totalidad, dentro del terreno carbonífero, con la única excepción de una zona meridional que presenta una alineación de capas de caliza y margas cretáceas. A ambas márgenes de la desembocadura del río Sella, el subsuelo se marca con sus aluviones, prolongándose en dirección oeste una vez vierte sus aguas al mar. Siguiendo en esta dirección, encontramos arenisca, espato, pudingas y margas irisadas del jurásico y triásico.
Como ya se dijo líneas arriba, el relieve del concejo presenta dos partes claramente diferenciadas. La zona interior del concejo presenta alineaciones montañosas de caliza y cuartiza en las que destacamos la sierra de Escapa, cuya altitud máxima es el pico Mofrechu de 897 metros y desde donde se pueden ver estupendas panorámicas de la desembocadura de la ría y de los picos de Europa; la sierra de las Pandas, con el pico de Jorao de 749 metros; la sierra del Fito y la sierra de las Coronas, cuyo techo es el pico Jabarico (465 m.) |
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El Museo Jurásico de Asturias (MUJA) está ubicado en la llamada Rasa de San Telmo, en el concejo de Colunga, a medio camino de la capital del concejo y la localidad de Lastres, con un acceso en pendiente que parte de la AS-257. Desde este promontorio existen unas vistas magníficas de la costa oriental asturiana, y el museo se convierte en mirador omnipresente del paisaje jurásico que hay a sus pies y que ha decidido catalogar. Así que el primer mérito del museo lo encontramos desde esta posición, en el exterior, contemplando la panorámica marítima que se abre a nuestros ojos. Su singular arquitectura en forma de huella tridáctila le concede su segundo mérito y abre muchas expectativas más. Una vez dentro contrastamos que el interior es igual de espectacular, con espacios amplios y diáfanos en los que tiene cabida una era importante en la vida del planeta tierra: el Mesozoico, incluyendo el periodo Jurásico en el que habitaron los dinosaurios. Caminamos por sus pasarelas elevadas y quedamos prendados de las réplicas (una veintena) que llenan el espacio. La escena central representa a una pareja de tiranosaurios copulando. Superan los 12 metros de altura, y si tuvieran carne superarían las 10 toneladas de peso.
Encontramos otras réplicas grandilocuentes, como la del Gigantosaurio, el mayor de los dinosaurios carnívoros conocidos, perteneciente a la fauna argentina. También vemos un Deynonichus (Garra terrible), un animal jurásico emparentado con las aves y paradigma de los depredadores.
Estos colosos son una analogía a las claras de la envergadura del edificio, cuya superficie total entre la planta primera, la baja y el sótano se acerca a los 5.000 metros cuadrados. La impronta del dinosaurio queda también reflejada en las tres inmensas bóvedas de planta elíptica que hacen de techo de la instalación. Una garra enorme para atraparnos dentro por un buen rato.
La planta baja y la primera planta se distribuyen en consonancia con las citadas bóvedas en tres grandes zonas según las divisiones temporales del Mesozoico (Cretácico, Jurásico y Triásico). En el sótano se almacenan aún más de 400 toneladas de fósiles de la costa jurásica a la espera de una adecuada catalogación y posterior exhibición en el museo. En la primera planta encontramos espacio para sala de exposiciones temporales, sala de espera, servicios públicos, espacios privados de administración y dirección del Museo, almacenes generales y talleres e instalaciones generales del edificio. Así como fondos museísticos, biblioteca, laboratorio, taller de investigación y de restauración para trabajar con el material paleontológico. En la planta baja encontramos el vestíbulo, sala de audiovisuales y en ella, se inicia la sala de exposición permanente, con referencias gráficas, textuales y fósiles al tiempo anterior al Mesozoico, el propio Mesozoico y el Jurásico en particular. En la parte posterior de esta planta se ha previsto un salón de actos con capacidad para cien personas. Este salón está pensado para albergar varias funciones en la trayectoria científica y divulgativa del MUJA: proyección de cine en dos y tres dimensiones, multimedia, proyección de diapositivas, transparencias y accesorios completos para impartir cursos, seminarios o mesas redondas. La primera planta dispone de tres salas expositivas más.
En materia de contenidos cabe decir que el tiempo es el gran hilo conductor del MUJA. Una secuencia temporal que abarca los tres periodos mayores del Mesozoico: Triásico (250-205 millones de años antes de nuestra era), Jurásico (205-140 millones de años) y Cretácico (140-65 millones de años). Hay una especial dedicación a las distintas faunas de dinosaurios durante el Mesozoico y a las transformaciones de la geografía europea a lo largo de esta era, con un módulo dedicado a explicar la historia geológica de Asturias. Un periodo, el asturiano, que contiene porciones de los 600 últimos millones de años de la vida en la Tierra. Se hará hincapié en el Jurásico litoral, desde los niveles marinos de la formación Gijón hasta los canales representados en la formación Lastres. Por otro lado, el tiempo transcurrido desde el principio de la vida en la Tierra (3.500-3.800 millones de años) se expone en un pequeño módulo introductorio. Con todo esto se pretende dejar patente la magnitud del tiempo geológico y la dinámica de la evolución de los organismos vivos. También tienen cabida los acontecimientos posteriores al Mesozoico (Terciario y Cuaternario, últimos 65 millones de años). La idea es ilustrar los factores que han determinado la composición actual de la vida en el planeta.
La colección fundacional del MUJA está compuesta por unos 8.000 ejemplares de fósiles procedentes exclusivamente del Jurásico asturiano. La muestra se articula en cuatro núcleos principales: icnitas de dinosaurio (unas 150 huellas extraidas del litoral de la región), restos de vertebrados (200 restos de dinosaurios, cocodrilos, tortugas y peces), fósiles vegetales (103 muestras de restos vegetales y 11 fragmentos de troncos de gran tamaño) y elementos de invertebrados (más de 6.000 ejemplares de ammonoideos y braquiópodos). El ritmo de crecimiento de las piezas que componen la colección se presume alto. Hasta la fecha ha crecido anualmente en una media de 30 grandes ejemplares y más de un millar de pequeños. La aparición del MUJA, en su vertiente de investigación y académica, con personal e infraestructura propia para las prospecciones, tal y como reclamaban los expertos, hace pensar que los hallazgos irán en aumento sin ninguna duda.
La costa jurásica asturiana venía reclamando desde hace varios años una institución museística de este tipo, un inmueble amplio y atractivo que concediera verdadero valor a los hallazgos continuados durante años. Los investigadores también venían reclamando más medios y planificación en el estudio; aseguraban que con apoyo oficial se podría otorgar a esta costa el título de mejor yacimiento Jurásico de Europa. De momento, la Costa Jurásica está a la espera del distintivo de Patrimonio de la Humanidad que concede la UNESCO. |
Lunes: De 10.30 a 14.30 h
De miércoles a domingo: De 10.30 a 14.30 y de 16.00 a 19.00 h.
Lunes tarde y martes CERRADO.
Semana Santa, temporada alta, Puentes y festivos detallados a continuación, abierto todos los días con horario ampliado hasta las 20.00 h.
(25-28/febrero, 7-24/abril, 29/abril – 2/mayo, 13-21/mayo, sábados y domingos de junio, 24/junio-25/septiembre, 12-15/octubre y 2-10/diciembre, 26 de diciembre).
24, 25 y 31 de diciembre y 1 y 6 de enero CERRADO.
Tarifas
Público general: 5,30 €
Descuentos especiales:
Niños de 0 a 3 años: gratuito
Niños de 4 a 11 años y mayores de 65 años: 3,18 €
Grupos a partir de 20 personas: 3,18 €
Cómo llegar:
Por la A-8 se llega a Colunga, desde aquí se toma la AS-257 (Colunga - Lastres). El MUJA se encuentra a la altura del PK 1,5 ; próximo a la playa de la Griega.
Teléfono de contacto: 902 306 600
Más información: www.museojurasico.com
Más información de Ribadesella: www.ribadesella.com
Más información de Villaviciosa: www.desdevillaviciosa.com
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El concejo de Ribadesella está formado por 9 parroquias rurales:
Berbes
Collera
Junco
Leces
Linares
Moro
Ribadesella
Santianes
Ucio |
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Ya desde los tiempos prehistóricos del paleolítico, el territorio de Ribadesella estuvo colonizado por la raza humana, como así lo demuestran los importantes descubrimientos hallados en diversas cuevas y abrigos naturales localizados en distintos puntos del concejo, destacando sobremanera la cueva de Tito Bustillo, que nos deja unas impresionantes representaciones del arte rupestre, estando cubiertas sus paredes por diversos grabados que nos muestran figuras de animales y signos que nos sitúan en la edad magdaleniense.
Las primeras referencias que tenemos escritas datan del siglo I antes de Cristo y son del griego Estrabón, que nos habla de la ría de "Noega" que separaba “a los Astures de los Cántabros”. Las gentes de Ribadesella de la época llevaban el nombre de Salaenos y dominaban Colunga, Arriondas y Llanes. |
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Agustín Argüelles Álvarez (Ribadesella, 1776 - Madrid, 1844). Conocido como el "Divino Argüelles", colaboró en la redacción de las Constituciones de 1812 («la Pepa») y 1837; diputado en las Cortes de Cádiz, Ministro de Gobernación en el Trienio Liberal (1820-1823), tutor de la Reina. Enviado en misión diplomática por Godoy a Londres en 1806 para lograr una alianza con Gran Bretaña contra Francia.
Darío de Regoyos y Valdés (Ribadesella, 1857 - Barcelona, 1913). Pintor que evolucionó desde al naturalismo hasta llegar al puntillismo. Formado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y en la École Royale des Beaux-Arts belga. |
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Tras la victoria Romana, estos deciden dividir a la población por el río Sella, incluyendo a la gente Astur en Lusitania y a la Cántabra en la Tarraconense.
La fundación formal de la villa se hace en el siglo XIII bajo mandato del rey Alfonso X el Sabio, con la unión de los territorios de Leces y Maluerda, uno a cada lado del río, y se forma el ente municipal que perdura hasta nuestros días. La nueva población es dotada de una carta puebla de derechos civiles y de un gobierno tutelado por la corona. |
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La invasión francesa paraliza los trabajos y Ribadesella fue utilizada como cuartel de retaguardia y avituallamiento por el general Ballesteros, cayendo derrotado por las líneas del general galo Bonet en 1810 y sufriendo de nuevo el pueblo los rigores de otra ocupación.
En 1865 se construye el primer puente de madera sobre el río Sella, que sería sustituido por uno de hierro en 1892, siendo éste destruido por la Guerra Civil Española en 1937, y reconstruyéndose definitivamente en 1940 en hormigón, que es como lo conocemos en la actualidad. Durante las décadas de los 60 y 70 se urbaniza el Arenal de la playa de Santa Marina quedando configurada la villa tal como hoy la conocemos, donde la construcción de viviendas, el turismo, el consumismo, las nuevas costumbres y las tecnologías hacen de la villa Riosellana una villa moderna. |
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Ribadesella depara siempre una sorpresa nueva en esto de las eras geológicas y de los rastros paleontológicos, como si la corteza terrestre hubiera concentrado todos sus tesoros remotos en este concejo y quisiera convertirlo en su museo permanente. Ahora, ya no se trata sólo del Magdaleniense, ni del Cuaternario, el Jurásico... sumamos el periodo Ordovícico y seguimos escarvando. En el Museo del Carmen puede visitarse una exposición permanente, la colección «Ordovícico del Fabar». El descubrimiento ha sido fruto de una casualidad de los nuevos tiempos. Hace unos años, el trazado de la Autovía del Cantábrico y el perforado del túnel del Fabar, sacó a la luz un inmenso hallazgo de esta era geológica. Paradógicamente, las máquinas excavadoras actuales son réplicas funcionales de los organismos más numerosos que se han encontrado en el Fabar: los trilobites, famosos por sus excavaciones y enterramientos en el fango en busca de microorganismos. Así que la cosa va de túneles y la evolución parece clara: los humanos somos trilobites en potencia y hacemos túneles para buscar el camino más corto y poder avanzar en busca de comercio, cultura, ocio, gastronomía...
La mayor parte de las formas de vida encontradas en el túnel resultan ultraprimitivas. Ya se conocían casi todas: los citados trilobites, diploporitos, graptolitos, quitinozoóforos, moluscos rostroconchas, gasterópodos bellerofóntidos y un largo etcétera. Sin embargo, a la par que se ganaban metros bajo tierra, los estudiosos iban empleando sus instrumental en más de un centenar de puntos del subsuelo, presenciando en directo una auténtica lluvia de fósiles de todos los tamaños y formas.
Las prospecciones paleontológicas, así como el posterior escrutinio y "machacado" -de cerca de dos centenares de toneladas de roca de pizarra- permitieron constatar que hace unos 500 millones años, allá por el Paleozoico, había más bichos de los que cabría esperar. Por aquel entonces el mar invadía la tierra firme de los continentes. Una era inmemorial pasada por agua en la que los vertebrados hicieron su aparición como animales acuáticos; también aparecieron los corales y los propios trilobites. Un reinado marino que fue en cierto modo comparable al de los dinosaurios en los ecosistemas terrestres del jurásico y Cretácico.
Lo bueno es que algunos de los fósiles encontrados en el Fabar rompen más de un esquema científico, resultan problemáticos y parecen no encajar en las tipologías conocidas. Se sabe de ellos cuándo y dónde vivieron, pero se desconoce qué fueron en realidad. Entre todos los habitantes del túnel se han descubierto nada menos que 14 especies nuevas para la ciencia, destacando unas estructuras cilíndricas sorprendentes y desconocidas, con una ranura estrecha que los atraviesa. Todo un hallazgo bautizado como Tunelia riosellana para que algo quede en casa.
Como vemos, los montones y montones de pizarra extraídas del túnel escondían una gran recompensa. Sin embargo, el trabajo de clasificación no fue fácil. Tampoco lo fue el transporte al Museo Geominero de Madrid de toneladas y toneladas de roca, ni el ulterior análisis de laboratorio. La investigación ya supera los cuatro años y, por supuesto, aún no está concluida. Los misterios de la vida ordovícica en Ribadesella resultan numerosos y de un alcance aún por determinar, pero el yacimiento ya se cita como uno de los más importantes del mundo y está creando un buen número de expectativas científicas.
Los encargados de las investigaciones han destacado en un documento reciente que el túnel del Fabar permite aventurar muchas cosas del medio ambiente de aquel periodo, pues sus catas han logrado identificar una descomunal erupción volcánica, algún tsunami de la época, el petróleo más antiguo de la Península Ibérica y organismos ultramicroscópicos que sólo han llegado a ver con cerca de 20.000 aumentos.
Una muestra de este importante hallazgo se expone en las recién Escuelas del Carmen. La exposición se organiza en dos salas diferenciadas. En la primera se pasa revista a la obra del túnel, a la cartografía geológica del mismo y se describen las condiciones climáticas del planeta tierra en aquellos años inmemoriales. La segunda sala expone y explica los tipos de fósiles encontrados en el Fabar. Todos ellos guardan ese aspecto enimágtico que le concede la antigüedad. A primera vista se aprecia su lejanía y falta de parentesco con los grupos zoológicos actuales. También comprendemos a un primer golpe de vista que la diversidad de organismos ordovícicos del Fabar es más que considerable, los mismo que los cientos de rastros que dejó el comportamiento de estos bichos: caminar, reptar, excavar, reposar... Y luego están las larvas, las conchas vacías de organismos que completaron su ciclo vital, los restos de mudas cuando estaban en crecimiento, etcétera.
En el Carmen podemos descubrir también el verdadero mérito de estos antepasados tan ilustres en relación con la evolución de las especies. Los ojos de los trilobites, por ejemplo, representan el sistema visual fósil más antiguo conocido, guardando cierto parecido con el de los insectos actuales. |
Teléfono:
985 86 15 63
Horario del Museo del Carmen
Temporada Baja:
Martes, miércoles y jueves de 10,00 a 15,00 horas
Viernes y sábados de 10,00 a 14,00 horas y de 16,00 a 19,00 horas
Domingos de 10,00 a 14,00 Cerrado
Temporada Alta:
Martes, miércoles y jueves de 12,00 a 14,00 horas y de
17,30 a 20,30 horas.
Viernes y sábados de 12,00 a 14,00 horas y de 17,00 a 21,00 horas.
Domingos de 12,00 a 14,00 horas.
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